Uno de los viajes que he hecho por trabajo ha sido a Frankfurt.
Ese viaje tuvo momentos buenos como la zona spa del hotel, una visita a una típica cervecería de la zona, con bancos de madera, cervezas y sidra; además de la visita a la ciudad.

En total, entre idas y vueltas, me tiré allí como un mes y medio del cual sólo fuí con compis, José Ángel y Óscar, durante la primera semana. La suerte es que nos enganchó allí un sábado que aprovechamos para dar una vuelta y cambiar impresiones.

La ciudad se hace amena de visitar y llama la atención, para aquellos que no estén acostumbrados a la estructura de las ciudades alemanas, la gran cantidad de zonas peatonales, casi todo el centro, y también ver a la gente apostada en los bares que hay en ellas tomando su cerveza después del trabajo.

Nosotros no íbamos a ser menos, por eso nos comimos nuestro Frankfurt en Frankfurt.