Después de un tiempo tranquilo sin recibir sus llamadas, quizás un cambio en la estrategia comercial, un día por las 4 de la tarde el teléfono volvió a sonar.

Acostumbrado a la comunicación asíncrona brindada por las tecnologías móviles e internet he de decir que la comunicación síncrona en la que se basan los teléfonos me parece bastante agresiva por comparación.

Cuando llega una llamada se supone que la debes coger, sobre todo si llega al fijo, y si no lo haces el timbre sigue sonando durante un rato interrumpiendo tu actividad actual.
Además, muchas veces, la entidad emisora del mensaje repite y repite hasta lograr que descuelgues. Es por eso que la decepción ante una llamada indeseada es mucho mayor que ante el correo basura o un mensaje extraño obtenido por mensajería instantánea.

Siguiendo con Leonardo, estaba tranquilamente en mi despacho cuando el teléfono sonó, y empezó el : Dejar lo que estaba haciendo, previo guardado por si las moscas, levantarme de la silla y darme el paseo hasta el comedor donde está el teléfono. Tengo un teléfono inalámbrico pero casi siempre lo olvido en la base.
Una vez delante del teléfono toca cogerlo, quien sabe, igual es algún conocido pero siendo la hora que es...
- Buenas tardes le llamo de !!!@@¡¡¡¡ y querría...
Bueno, otra vez el susodicho...
Esta vez no quería venderme la banda ancha, el angelito pretendía que le dijera con que compañía tenía contratado el ADSL, cuanto pagaba por él, etc...Yo le dije que no le iba a dar esa información, realmente me daba igual pero después del viaje y la historia cercana Leonardito me pilló de malas.
Después de decirle que no iba a facilitar esa información, educadamente(siempre lo soy para que me dejen en paz cuanto antes) , el tipo se me enfadó diciendo que no me costaba nada decirle eso, que ellos estaban trabajando y más cosas mientras yo, impasible , repetía: pues va a ser que no.
Antes de colgarme, su pequeño y mezquino momento de gloria, el tipo me amenazó diciendo que hasta que no les proporcionase esa información no dejarían de llamarme.

Esas fueron las últimas noticias que tuve de Leonardo y desde entonces ni él ni ninguno de sus compañeros a vuelto a llamarme.

Es una curiosa imágen para ser proyectada por una empresa, intimidación, malos modos e interrupción constante. Gran ejemplo de campaña publicitaria.

Espero no tener que escribir la tercera parte de estas crónicas.