Si hubo una vez un nombre que dejó una marca en mi comportamiento frente a la publicidad ese fué el de Leonardo.
tenaz y sibilino, y por mí el siempre odiado
Mil veces me llamó para ofrecerme banda ancha
y tantas mil la rechacé ya que no me interesaba
¡Veinte megas! ¡Veinte megas! ¡Veinte megas! ¡Veinte megas!
¿Y por qué tantos? yo exclamaba, ¿Qué hacer con todos ellos?
Navegar por la red pobre ignorante y decargar gigas enteros
B.B. king, Smashing Pumkings, Doctor House y Lost Perdidos
y por si eso no le basta, por si no se ha convencido
La saga de Star Trek y el Señor de los Anillos.
¡Detente perillán!
que si no he entendido mal,
a delinquir me estás tentando.
¿Que pasaría pobre iluso,
si Ramoncín y sus secuaces
a tu empresa señalasen
con su dedo acusador?
Y ahora vete incitador
demasiadas veces has llamado
Y por si no te has enterado
¡No! ¡No! ¡No! y ¡No!
Lo siento caballero
es usted quien se equivoca
es usted el que no entiende
de llamar no pararemos
si no es nuestro cliente.
Por supuesto la operadora de telefonía en cuestión está en mi lista negra de servicios a no utilizar por publicidad intrusiva.
Insuperable ;)